Con el proceso electoral peruano en su etapa más decisiva, una encuesta nacional de Ipsos publicada por el diario Perú 21 muestra que Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se encuentran completamente empatados en la intención de voto de cara a la segunda vuelta presidencial programada para el 7 de junio de 2026. Ambos suman 38 % de preferencias en el escenario en que se enfrentan directamente, mientras que un 24 % del electorado todavía no ha tomado una decisión.
Empate que mantiene la incertidumbre
El sondeo, realizado los días 23 y 24 de abril entre 1.208 personas de todo el país, encontró que en un hipotético duelo entre Fujimori y Sánchez la disputa está completamente abierta. De quienes aún no se definen, el 17 % se inclinaría por el voto en blanco o viciado y el 7 % restante no precisa preferencia alguna. El margen de error del estudio es de ±2,8 % con un nivel de confianza del 95 %.
López Aliaga tendría ventaja si pasa al balotaje
El panorama cambia si Rafael López Aliaga, candidato de Renovación Popular, logra superar a Sánchez en el conteo definitivo de votos de primera vuelta. En ese escenario alternativo, López Aliaga encabezaría la intención de voto con 34 % frente al 31 % de Fujimori. Sin embargo, esta combinación eleva el voto en blanco o viciado hasta el 27 %, lo que refleja un mayor rechazo ciudadano hacia ambos candidatos en comparación con el otro escenario posible.
El antivoto se mueve en distintas direcciones
La encuesta también da cuenta de variaciones relevantes en el rechazo que genera cada candidato. El antivoto de Fujimori se redujo de manera notable: a inicios de abril, un 59 % de los encuestados declaraba que definitivamente no votaría por ella, cifra que bajó a 48 % al 24 de abril. López Aliaga experimentó una reducción similar, pasando de 51 % a 45 % en el mismo período.
En sentido contrario, el antivoto de Roberto Sánchez aumentó. Si bien su nivel de desconocimiento entre la ciudadanía cayó drásticamente del 30 % al 5 % —reflejo de su mayor exposición pública tras la primera vuelta—, la proporción de electores que rechaza su candidatura subió de 39 % a 43 %.