Un joven sobreviviente del operativo militar ocurrido la madrugada del 25 de abril en el distrito de Colcabamba, en el VRAEM (Huancavelica), desmintió su primera declaración ante las autoridades y denunció que efectivos del Ejército lo obligaron a confesarse como transportista de drogas bajo amenaza de muerte. El testimonio, difundido por el medio Epicentro, sacude la versión oficial del caso y profundiza la crisis institucional en torno al operativo que dejó cinco civiles muertos.
Ricardo Jampier Acuña Quispe aseguró que los militares que intervinieron el vehículo en el que viajaba no estaban identificados como tales. "No pensábamos que eran militares, pues estaban con ropa de civil con capucha", declaró. Según su relato, esta confusión llevó al conductor a intentar escapar creyendo que se trataba de un asalto. Cuando finalmente distinguió una patrulla militar, Acuña optó por entregarse.
Tras su captura, afirmó haber sido forzado a firmar una declaración que lo vinculaba al narcotráfico. "Me amenazaron con armas diciendo que te vas a disparar, te va a matar bala", sostuvo. Y fue categórico: "En ese momento fui amenazado, obligado para hablar esas cosas".
Sin drogas ni armas en la escena
El operativo del 25 de abril se ejecutó en una zona de alto riesgo por actividades de narcotráfico. Una patrulla del Ejército disparó alrededor de 60 veces contra una camioneta en la que viajaban ocho personas. Cinco fallecieron y dos resultaron heridas. Sin embargo, al registrar el vehículo, las autoridades no hallaron drogas ni armamento, dato que la defensa de los familiares señala como evidencia de que la intervención careció de sustento.
El abogado de los deudos calificó la primera confesión de Acuña como un "invento por parte del Ejército para justificar esta intervención arbitraria e ilegal en la que han matado a cinco peruanos". Los familiares sostienen que los ocupantes de la camioneta eran jóvenes que regresaban de un partido de fútbol.
La primera versión y sus contradicciones
En su declaración inicial, recogida por ATV, Acuña había afirmado que el grupo trasladaba droga a pie durante dos días por rutas agrestes, cargando trece kilos en una mochila, y que recibió 1.300 soles como pago. Ese relato, ahora completamente desmentido por el propio declarante, fue la base de la hipótesis oficial sobre la naturaleza del operativo.
Un elemento adicional en la investigación
El comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola, informó que uno de los cinco fallecidos era de nacionalidad colombiana, se encontraba en situación migratoria irregular y tenía antecedentes internacionales por tráfico de armas. Este dato, aunque añade una variable al caso, no aclara las circunstancias del operativo ni la identidad ni actividades del resto de los ocupantes del vehículo.
El caso permanece bajo investigación fiscal. La nueva declaración del único sobreviviente que se entregó tras el ataque replantea el escenario desde sus cimientos y aumenta la presión sobre las autoridades para esclarecer lo ocurrido en Colcabamba.